Te quiero

Foto: Abel Laborda. Ella: María Ramón. Él: Juanma Escobar. Octubre 2016.

Te quiero. Lo sabes. Sé que lo sabes. Y también sabes que lo sé. Por eso tal vez parezca estúpido que te repita esta pequeña frase una y otra vez. No es que me embarguen las dudas ni nada por el estilo. Es simplemente que, quizá con demasiada frecuencia, tengo la incómoda sensación de que esa pequeña frase se me queda corta, que se me quedan muchas cosas en el tintero. Es tanto lo que quiero decirte cada vez que te digo “te quiero” que quizá debería ir desgranándolas una a una…

Eres mi primera elección: No eres la única persona importante en mi vida, pero cambiaría cualquier cosa antes que a ti. Es extraño, y quizá sea porque no tengo hijos, pero cuando mi pesimista mente se pone siniestra, empieza a divagar en funestos escenarios y piensa, por ejemplo, en uno de esos malos partos de película, donde en el culmen de la escena dramática hay que elegir entre la madre o el bebé, yo te elegiría a ti.

Te deseo: Tal vez sea cierto eso de que con el tiempo se pierda parte de la espontaneidad de los primeros años, pero sigo teniendo pasión por ti. Mi piel anhela tu piel y mi cuerpo reclama tu besos y tus manos. No deseo estar con nadie más que contigo.

Eres mi consuelo: Adoro esa sensación de estar en tus brazos y sentir que una especie de escudo nos rodea. Que si estoy contigo, todo irá bien, que los problemas son más sencillos y los males menores. No conozco mejor búnker que tu abrazo.

Mi hogar está contigo: ¿Cómo era aquello que cantaba Drexler? “… hay tantas cosas yo sólo preciso dos: mi guitarra y vos…”. Mis necesidades son mucho más prosaicas: mi gafas, mi antifaz para dormir, mis pastillas para la alergia… pero poco más. En este tiempo me he dado cuenta de que, cuando viajo solo, cualquier hotel se convierte en una cárcel de la que hay que escapar cuanto antes y soy capaz de deambular sin rumbo durante horas por una ciudad desconocida, fría y oscura, antes que encerrarme entre esas cuatro paredes. Y cuando estás conmigo, una habitación con una cama, un baño, un enchufe para el móvil y un pequeño frigorífico es todo lo que necesito para sentirme en casa.

Me asusta perderte: No es que tenga miedo de que pase, pero pocas cosas me dolerían más. Y no es que te necesite, sé perfectamente vivir sin ti, pero no quiero. Ya he decidido que mi vida es contigo.

En resumen… me haces feliz.

Texto: Abel Laborda. Mayo 2016.

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