Año de siembra

Foto: Abel Laborda. Abril 2016.

Se acaba 2016, un año que, para mí, significa un punto de inflexión. La verdad es que tenemos mala memoria y en esta vida que es un constante cambio y a poco que seas una persona medianamente activa, rara vez hay un año en el que no ocurran cosas, por lo que esta es una afirmación que puede hacerse prácticamente cada diciembre. Sin embargo, sí que creo que este año puede significar un antes y un después.

Mis lectoras asiduas saben que mi primer hijo ha nacido este año, así que muchas se imaginarán que me estoy refiriendo a él y, pese a que es sin duda un acontecimiento importante que va a marcar el resto de mi existencia en este mundo, no es en esto precisamente en lo que estaba pensando. 2016 ha sido para mí un año de siembra, uno de esos años en los que pones muchas semillas, das muchos primeros pasos, a veces sin darte cuenta, a veces muy sutiles, pero que pueden ser el inicio de grandes cambios. En mi caso han sido muchas y en muchos campos, tanto en lo personal como en lo profesional y, aunque nunca sabes si estas semillas germinarán finalmente (o si lo que salga de ellas será digno de recolectar), me da la sensación de que dentro de un tiempo, rememorando, me acordaré de este año cuando diga aquello de “Pues todo empezó cuando…”

Por lo demás, y como viene siendo habitual en mí, no hago propósitos para 2017. Sólo deseo saber disfrutar con alegría lo bueno que venga y lidiar con entereza lo malo (que también vendrá). Bueno, ¡que demonios! Por una vez voy a romper la tradición y sí me voy a poner un propósito para 2017: hacer mi primera foto…

Feliz 2017 a todas.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*