banalizando lo trascendente
trascendiendo lo banal
No se si la paráfrasis del dicho es acertada o no, pero ilustra una novedad en mi vida: tengo cama nueva.
Supongo que para el común de los mortales la noticia no es merecedora de una entrada en un blog (por muy personal que este sea) pero teniendo en cuenta el coñazo que he dado a mi círculo cercano con el tema de la cama, bien merece un comentario (como poco, aunque lo suyo sería una fiesta loca por lo menos).
Y es que yo quería una cama japonesa. Sí, de esas bajitas con tatami, pero me asaltaban miles de dudas. ¿Baja a ras de suelo o con patas para imitar ‘el modo occidental’? ¿Ancho de dos tatamis (180 cm) o de tres (270 cm)? ¿Color natural o wengué? Y luego el colchón. ¿Futón tradicional 100% algodón? ¿Futón con látex? ¿Látex? ¿Tradicional de muelles?
Si a todo ello unimos que no hay tiendas en Murcia (al menos que yo conozca y mirá que busqué) donde ver ‘in situ’ estas cosas mi incertidumbre se incrementaba todavía más. Tal era el estado de tensión que en un par de ocasiones deseché la idea y apunto estuve de comprar una cama tradicional (con cierta inspiración oriental, pero tradicional al fin y al cabo).
Al final, después de mil vueltas, seguí el consejo de mi mami que en una ocasión hablando de este tema me dijo: ‘Mira, si te gustán estas cosas, déjate de tonterías y cómprate con una cama japonesa de verdad. Ya puestos, coge el estilo más tradicional’. Y le hice caso.
La elección final, una base de 3 tatamis, color natural y futón de algodón + latex de 150 cm (y dos mesitas para poner sobre el tatami). Algo así como la foto que teneís abajo:
Las primeras impresiones son buenas (caminar descalzo sobre el tatami es alucinante
) y sólo una cosa me mosquea: el colchón de 150 se me antoja demasiado pequeño sobre la enorme base y casi me arrepiento de no haber cogido el colchón de 180 cm (básicamente escogí el otro para que me fuera más sencillo encontrar ropa de cama). Pero imagino que es sólo una impresión.
Ahora falta adaptar el resto de la decoración, o sea que la historia no termina aquí …
Chocolate y ron es el blog personal de Abel. Un pequeño cajón desastre sobre música, literatura, gastronomía, humor, arte y en general todo aquello sin lo que, aún siendo posible sobrevivir, la vida resultaría insoportable...
Virginia
7 de diciembre de 2009 a las 11:11
jo nene, tiene pinta de ser preciosa, me encanta la elección¡¡¡ y has hecho lo mejor, dejarte llevar por una cosa que te gustaba mucho, y que dice mucho de tu personalidad, sin que lo práctico lo “jodiera” jeje. a veces hay que dar rienda suelta a lo que queremso no? sin mas….. me alegro mucho¡¡¡sigue decorando con grandes tesoros esa casa¡¡
Virginia
7 de diciembre de 2009 a las 11:59
ya me explicaras como haces que tu nube de etiquetas esté en color y con el fondo con ese color……. que yo tengo otra nubecita pero está toa negra………. jeje muakssssss
tenemos ganas de ir a verte¡¡¡¡¡¡¡